lunes, 31 de octubre de 2022

Arte Acadio: la Escultura

A la hora de abordar este tema es necesario comenzar, una vez más, por el contexto histórico.

El pueblo acadio, semita, era un pueblo nómada que habitaba la zona de Mesopotamia, y que se va a ir asentando en la zona que ocupaban los sumerios a lo largo de varios siglos. A partir de esa convivencia se va a establecer una coexistencia bastante pacífica, influyéndose ambas culturas mutuamente.

En un momento dado, hacia el 2334 a.C., uno de ellos, Sargón, va a hacerse con el poder. No se conoce apenas nada de la vida de Sargón, en cuya figura se entremezclan el mito y los hechos históricos; ni siquiera sabemos su nombre real (Sargón es un título cuyo significado es “rey verdadero”). De él se dice que destronó al último rey de Uruk, Lugalzageshi, hacia el año 2334 a.C. Una vez en el trono, conquistó el resto del territorio sumerio, y en los años sucesivos sometió numerosas de las regiones limítrofes, creando un gran Imperio que llegaría a abarcar prácticamente todo el territorio de Mesopotamia.

Extensión del Imperio acadio. Fuente: Mundo de Babel

Este imperio Acadio será bastante efímero, abarcando desde el 2334 al 2154 a.C., cuando los sumerios logran completar la conquista de nuevo del territorio, iniciándose el período neosumerio, o del “Renacimiento sumerio”.

Tras la conquista de Sargón se desplazará el centro neurálgico de la región hacia el Norte. Este soberano decidió crear una nueva capital en la región de Kish, a la que llamaría Akkad. Se sabe que esta ciudad estaba situada en la orilla oeste del Éufrates, en algún lugar entre Kish y Sippar, pero pese a los esfuerzos por hallar su emplazamiento exacto, la antigua ciudad no ha podido ser encontrada hasta nuestros días.

Las ciudades acadias fueron muy prósperas. Los reyes serían monarcas absolutos de una organización estatal muy centralizada, con gobernadores en las distintas ciudades. En cuanto a estos reyes, los más importantes que gobernaron el Imperio Acadio fueron Sargón I, Manishtushu y Naram-Sin (padre, hijo y nieto respectivamente). Y las piezas artísticas que se han conservado están en general ligadas a ellos.

Naram-Sin (2254-2218 a.C.), nieto de Sargón, se proclamará “rey de las cuatro esquinas del mundo”, haciendo referencia a su vasto Imperio. Sin embargo, el descontento de los súbditos sumerios ante el poco respeto a sus dioses y tradiciones, con actos como la profanación y el saqueo del templo de Enlil, hizo que el pueblo se fuera rebelando, y al reinado de Naram-Sin siguió una época de anarquía. 

Finalmente, el pueblo de los Guti invadió la zona, y los sumerios se sumaron a la rebelión, volviendo finalmente a tomar el poder. La caída de Akkad se vio por parte del pueblo como un verdadero castigo de los dioses, como atestiguan algunas inscripciones de la época.

Los vestigios de arte acadio que han llegado a nuestros días son en general bastante escasos, probablemente por la corta duración de su Imperio.

La mayor novedad introducida a nivel cultural será que el acadio sustituirá al sumerio como lengua oficial de los gobernantes; pero el pueblo seguirá hablando sumerio, y manteniendo, a grandes rasgos, la cultura ya existente. Sin ir más lejos, a nivel religioso ambas culturas se fusionaron en gran medida, hasta tal punto que hoy en día hay elementos que no se ha podido discernir si pertenecen a una u otra cultura. En la nueva cultura, resultante de la amalgama de lo sumerio y lo acadio, se van a mantener muchas de las tradiciones anteriores, pero también se producen algunos cambios e innovaciones.

En general, la cultura acadia se va a asemejar bastante a la sumeria, puesto que el territorio que ocupa tendrá una base cultural sumeria. La base va a ser, por tanto, sumeria, aunque la cultura semita de los acadios también tendrá una influencia relevante en el arte.

El arte acadio

Por tanto, en lo relativo a la estructura social y en el aspecto cultural va a haber pocos cambios respecto a la cultura sumeria, pero en el arte sí van a producirse algunos cambios interesantes:     

  • La escultura deja de ser tan hierática, alcanzándose un grado de naturalismo muy notable en algunas piezas.
  • Se aprecia un gran avance en el desarrollo en la técnica, que se hará más precisa.
  • Se va a producir un uso instrumental del arte, que estará totalmente al servicio del poder del soberano, y en concreto se va a utilizar para loar y exaltar a éste, tanto a nivel político como militar.

El poder político y religioso se separan totalmente en esta época, y se va a presentar ahora al rey de forma divinizada. Los templos van a perder poder e influencia, y esto también se dejará notar claramente en lo que se refiere al arte. Las piezas de tipo meramente religioso dejarán paso a una mayor cantidad de obras relacionadas con el poder civil.

La arquitectura tendrá, también, un carácter instrumental al servicio del soberano. Como consecuencia de todo ello, la arquitectura de carácter religioso también va a decaer en esta época. No se han hallado muchos edificios de este período, de modo que tampoco se conoce en profundidad la arquitectura civil acadia, y habrá que esperar a que nuevos hallazgos, de haberlos, arrojen más luz sobre este aspecto.

En cuanto a los palacios, por el momento sólo se han hallado unos pocos, que han permitido saber cómo los construían los acadios: el palacio de Naram-Sin en Nagar (actual Tell Brak, Siria), el Palacio Norte de Eshnunna (actual Tell Asmar, Irak) y el Palacio viejo de Assur (Irak). Estos palacios, con una compleja estructura, se organizaban en torno a patios, a partir de los cuales se iban distribuyendo de manera orgánica los distintos espacios, destinados a diferentes funciones. Su planta era rectangular o casi cuadrada, y estaban rodeados por gruesos muros.

En general el arte acadio destacó tanto en arquitectura como en escultura y artes decorativas, pero por desgracia no se conservan muchas piezas de este período. De hecho, la mayor parte de las obras de arte acadio que conservamos se hallaron en la periferia del territorio de este imperio, sobre todo en Susa, en el actual Irán, a donde fueron llevadas en el siglo XII a.C. por un rey elamita que saqueó varias ciudades acadias.

Sin embargo, dado que el emplazamiento de Akkad es aún desconocido, la situación podría cambiar si en algún momento se encuentran los restos de la ciudad. Algunas de las demás ciudades acadias tampoco han sido halladas, y otras no han sido excavadas apenas. Asimismo, hemos de tener en cuenta que las últimas tres décadas han sido muy difíciles para el trabajo arqueológico en la región, por lo que si la situación se estabiliza podrían volver a producirse nuevos hallazgos de gran importancia en el futuro.

La escultura acadia

A continuación, vamos a ver en profundidad cómo fue el trabajo que realizaron los acadios en cuanto a la escultura. Es en las esculturas y relieves, precisamente, donde más se notará esa característica de la instrumentalización del arte al servicio del poder: las figuras y formas van a estar cuidadosamente pensadas, para lograr transmitir de forma precisa la gloria política y militar del monarca.

Esto va a quedar patente especialmente en los relieves, que ofrecen grandes posibilidades narrativas y permitían contar historias y acontecimientos que sirvieran al fin último de la propaganda del monarca.

Características generales de la escultura acadia:

  • Frente al estatismo sumerio, ahora las formas van a ser más dinámicas y realistas. Mayor naturalismo y proporcionalidad de lo representado.
  • En algunas estelas se introducen elementos paisajísticos que ayudan a caracterizar el lugar representado.
  • Las técnicas alcanzan una mayor precisión
  • Se inventa la técnica de la cera perdida de fundición hueca, para lograr crear estatuas de metal de gran tamaño, huecas por dentro. De este modo, se abarataba el coste invertido en material.
  • Al igual que ocurría en el arte acadio en general, la escultura también va a ser un instrumento que servirá para la propaganda imperial y, por tanto, va a estar totalmente al servicio del poder. En muchas ocasiones se van a realizar estatuas del soberano, incluso a tamaño natural, para exaltar su figura. En los relieves el contexto, en general, suele mostrar al rey con su ejército, como guerreros junto a su líder. 
  • Se van a utilizar materiales no perecederos, como la piedra y el metal.

Pese a que se sabe, por inscripciones, que Sargón ordenó hacer varias esculturas de bulto redondo representando su propia figura, ninguna de ellas ha llegado hasta nuestros días.

En ocasiones se podrá observar una clara continuidad cultural en las representaciones acadias respecto del arte sumerio. Por ejemplo, en las coincidencias en el peinado de algunos reyes representados en esta época con el que presenta el casco de Meskalamdug, hallado en las Tumbas Reales de Ur.

Veamos ahora cuáles fueron las creaciones artísticas más destacadas en el campo de la escultura.

Estelas

En primer lugar, hay que hablar de las estelas, que eran monumentos regios destinados a exaltar el poder del soberano, y se realizaban en materiales duros y no perecederos, como la diorita o la caliza. En ellos se representaban escenas de victorias militares, mostrando a un rey guerrero, a veces divinizado, que debería infundir temor a sus enemigos.

Estela de la Victoria de Sargón

Fue encontrada en Susa y se halla en el Museo del Louvre. Es de diorita.

En ella podemos ver escenas militares, en tres franjas horizontales claramente diferenciadas. En la intermedia se representa a Sargón, con barba y el mismo peinado regio del casco de Meskalamdug, seguido de un séquito de dignatarios armados. En la franja superior aparecen prisioneros desnudos. Algunos de ellos están maniatados, y el resto aparecen como cayendo al suelo. En la parte inferior, más borrosa, se hallan lo que parecen ser algunos buitres y perros rodeando los cadáveres de algunos enemigos, probablemente a modo de advertencia de lo temible del rey, y el peligro que implicaba enfrentarse a él.

Estela de Sargón. Fuente: Louvre

Estela de la Victoria de Manishtushu

Esta estela de diorita, de la que se conserva tan sólo un fragmento, recoge de nuevo una escena de victoria. En la parte superior se distinguen algunas piernas de personas, alguna de ellas caída, en lo que podría ser una escena posterior a una batalla. A su vez, en la parte mejor conservada vemos cómo un soldado acadio conduce a unos prisioneros desnudos y maniatados.

Se sabe que representa la victoria de un rey acadio, pero se desconoce con seguridad a cuál. En ocasiones se ha atribuido a Manishtushu.

Estela de Manishtushu. Fuente: Louvre

Estela de la Victoria de Naram-Sin

Hacia 2250 a.C. Se halló en Susa, y está en el Louvre. Está hecha de piedra caliza.

Es una gran estela, de 210 cm, en la que se representa la victoria del rey en la batalla que tuvo lugar en los Zagros contra los Lullubi. La escena tiene un carácter narrativo evidente, y presenta un mayor dinamismo que las anteriores. El soberano aparece adornado con un casco con cuernos, símbolo de divinización (novedad importante, pues aparece al mismo tiempo como hombre mortal y como dios) y está de pie ante sus enemigos: uno le pide misericordia, y otros son asesinados, con lanzas o clavados en una estaca; o caen montaña abajo. Aparecen algunos elementos del paisaje montañoso de la zona, como la propia montaña o la vegetación.

Estela de Naram-Sin. Fuente: Louvre

 

Estatuas de retrato

Además de las estelas hay que citar otras estatuas de retrato, que en esta época alcanzan una gran maestría.

Las características específicas de este tipo de obras serán las siguientes:

  • Se representa el ideal físico de masculinidad de la realeza.
  • Los rasgos son muy proporcionados, con acabados muy precisos.
  • Gran naturalismo y realismo en las representaciones.
  • A la hora de tallar el cabello, se intenta dar volumen, representando los rizos y la barba de forma muy fina.
  • Se utilizan materiales de colores, incrustándolos en los ojos, para conferir expresividad a las estatuas.
  • Uso de la técnica de la cera perdida de fundición hueca.

 

Estatua de Manishtushu (h. 2269 a.C.)

Esta estatua de diorita, de la que se ha perdido la parte superior, refleja un gran progreso en las técnicas escultóricas de la época respecto de las de los sumerios. El rey aparece en actitud orante, como se ve por la posición de las manos, y por tanto en esta obra se rompe con la tendencia del arte acadio de representar a los reyes como poderosas figuras militares.

Lo más importante de esta estatua es que introduce una innovación en cuanto al trabajo del volumen en la escultura: los pliegues ondulados de la ropa se representan aquí con un gran realismo, mostrando un tipo de paño suave metido bajo la cintura. Esto también da una idea de la gran habilidad del escultor, pues la diorita es un material duro y difícil de trabajar con esta precisión. Presenta una inscripción elamita del siglo XII a.C. que revela que se obtuvo en Akkad.

Estatua de Manishtushu. Fuente: Louvre

 

Estatua de Bassetki (2254-2218 a.C.)

Está hecha en cobre. Sólo se conserva la parte inferior de la estatua, desde la cintura hacia abajo, y representa a un hombre sentado en el suelo, sobre una base de metal de 67 cm. El grado de naturalismo de esta pieza es magnífico, y muestra la maestría a la que habían llegado los escultores acadios. Se realizó con la técnica de la cera perdida.

En la base tiene una inscripción que la sitúa en la entrada de uno de los palacios de Naram-Sin.

Estatua de Bassetki. Fuente: Wikimedia Commons

Cabeza de gobernante acadio (hacia 2250 a.C.)

Hacia 2250 a.C. Realizada en bronce o aleación de cobre, con la técnica de la cera perdida de fundición hueca. Se halló en Nínive y se conserva en el Museo de Bagdad.

En ocasiones se ha atribuido a Sargón, pero las características estilísticas hacen que sea más probable que represente a su nieto Naram-Sin. El trabajo de representación del cabello y la barba es exquisito, muy preciso y extraordinariamente detallado. El artista intenta representar con gran maestría los volúmenes de la barba y los rizos, reproduciendo incluso cada uno de los cabellos. El peinado completo y los rasgos aparecen ya de una forma mucho más natural y proporcionada que en estatuas de épocas anteriores. Tenía incrustaciones de otros materiales de colores en los ojos (probablemente nácar o marfil, con lapislázuli) para otorgarle expresividad y realismo, pero no se han conservado.

Presenta el mismo peinado que el del casco de Meskalamdug y el que tiene Sargón en su Estela de la Victoria.

Cabeza gobernante acadio. Fuente: History Arch

 

Casco de Meskalamdug. Fuente: Wikimedia Commons


Bibliografía:

Arroyo, S. (27-11-2019).  El arte acadio. [Vídeo]. Canal UNED.

Lara Peinado, F. (1989). El arte de Mesopotamia. Colección Historia del Arte, Historia 16.

Martínez, C., Gómez, C., y Vivas, I. (2012). Arte de las grandes civilizaciones antiguas: Egipto y Próximo Oriente. Editorial Universitaria Ramón Areces, UNED.

Matesanz, J. (2022) Apuntes de la asignatura Historia del Arte Antiguo. Universidad de Burgos.

Milicua, J. (1987). Historia Universal del Arte (Vol. 1). Planeta.

Ramírez, J.A. (1996). Historia del Arte: Vol. 1. El Mundo Antiguo. Alianza Editorial.

Vázquez Hoys, A.M. (2007). Historia del Mundo Antiguo (Próximo Oriente y Egipto). Sanz y Torres.


Otras referencias:

Buscador de obras del Louvre: https://collections.louvre.fr/

Mapa: http://pedro-mundodebabel.blogspot.com/2013/10/pasajes-de-la-historia-xxiv-el-imperio.html

El patrimonio artístico mesopotámico en la actualidad

En los artículos anteriores hemos hecho un pequeño recorrido por algunos de los aspectos más interesantes del arte de la antigua Mesopotamia...