jueves, 3 de noviembre de 2022

El patrimonio artístico mesopotámico en la actualidad

En los artículos anteriores hemos hecho un pequeño recorrido por algunos de los aspectos más interesantes del arte de la antigua Mesopotamia. En este artículo, que cierra la serie sobre arte mesopotámico, vamos a ver en qué estado se encuentran en la actualidad algunos de esos yacimientos y hallazgos, y dónde se pueden contemplar, de ser el caso.

El estado de conservación de las ciudades y yacimientos mesopotámicos

Las ciudades y yacimientos mesopotámicos, por desgracia, han soportado el paso del tiempo bastante peor que los de otras civilizaciones. Esto se debe principalmente al hecho de estar construidos con bloques de adobe y ladrillos cocidos, materiales muy sensibles a la erosión y a las inundaciones. De hecho, antes de ser descubiertas muchas de las antiguas ciudades mesopotámicas que hoy conocemos, la mayor parte de ellas parecían simples colinas muy erosionadas, lo que la población árabe de la zona llamaba tell (montículo). 

Un ejemplo muy claro sería el zigurat de Enlil en Dur Kurigalzu (dinastía casita, período mesobabilónico), que antes de su “restauración” parcial (habría que hablar más bien de reconstrucción, hablando con propiedad) presentaba un aspecto muy erosionado.

Dur Kurigalzu a finales del siglo XIX/ principios del XX. Fuente: Wikimedia Commons


Pero, además del paso del tiempo y el efecto erosionador de los elementos, ha habido otros factores que han deteriorado o destruido yacimientos enteros, como la acción de los distintos bandos en las guerras que han asolado la región desde hace décadas, o la acción terrorista. Así, por desgracia, en los últimos años hemos asistido a la destrucción casi completa de algunos de los yacimientos más importantes del arte mesopotámico.

De las cuatro capitales que tuvo Asiria, Nimrud, Nínive y Dur Sharrukin fueron saqueadas y destruidas total o parcialmente por el Estado Islámico en 2015 y 2016. En cuanto a la cuarta, Assur, “sólo” intentaron destruir una puerta monumental, que quedó dañada en un 70%, pero ha podido ser restaurada.

Las ruinas de otras ciudades, como Mari, fueron saqueadas sistemáticamente en busca de tesoros. Lo mismo ocurrió con otros yacimientos de la zona de épocas posteriores, como Hatra, Dura Europos o Palmira, que fueron destruidas intencionadamente, y otros yacimientos, como Apamea, que fueron saqueados. El Museo de Mosul, que albergaba una colección valiosísima, fue también sistemáticamente destruido, y sus piezas destrozadas a golpes.

El yacimiento del Cementerio Real de Ur todavía existe, pero está deteriorado. El adyacente aeropuerto de Nasiriyah fue utilizado como base aérea militar por las fuerzas aliadas durante la I Guerra del Golfo, y durante un bombardeo quedó dañado también el yacimiento. En este caso, sin embargo, ha sido la posterior falta de cuidados y el abandono lo que ha hecho que en los últimos años estuviera en riesgo de colapso. Parece, no obstante, que existe una cierta intención de volver a encargarse de su conservación por parte de las instituciones iraquíes.

El yacimiento de la antigua ciudad de Babilonia fue otra víctima más de la guerra, pues sufrió bastantes daños cuando se utilizó la zona como instalación militar de los ejércitos polaco y estadunidense; se llegaron a introducir allí tanques, que trituraron los restos de ladrillos sobre los que pasaban.

Otros sucesos han hecho también que parte del patrimonio artístico mesopotámico no haya llegado hasta nuestros días. Por ejemplo, en 1855 se perdieron en aguas del Tigris numerosas obras de arte, procedentes principalmente de Khorsabad, que Victor Place había enviado rumbo a París en dos grandes barcazas; la expedición fue una catástrofe, pues sólo el 12% de las cajas enviadas pudo llegar a su destino, y parte del Palacio de Sargón II yace ahora en el fondo del río.

Un patrimonio muy repartido geográficamente

Durante el siglo XIX y principios del XX, las políticas imperialistas de las grandes potencias permitieron a éstas y sus incipientes arqueólogos acceder a yacimientos de otras civilizaciones que apenas eran conocidas para el mundo occidental de la época. Empezaron a crearse departamentos orientales en algunos museos, y se produjo una especie de competición entre las grandes potencias para hacerse con los hallazgos más espectaculares y valiosos. 

En ese contexto, era bastante común que los objetos hallados en las excavaciones fueran enviados, en su mayor parte, a los países que financiaban las exposiciones. Con el tiempo, empezaron a repartirse los hallazgos entre el país donde se hallaban los yacimientos y los que financiaban las excavaciones. 

Finalmente, las excavaciones realizadas en tiempos más recientes han dado ya lugar a hallazgos que han permanecido casi en su totalidad en sus países de procedencia, repartiéndose en distintos museos como los de Bagdad, Mosul, Damasco o Alepo.

Esto explica por qué hay tantas piezas de arte mesopotámico fuera del territorio en el que fueron halladas, principalmente en el siglo XIX y el primer tercio del XX, entre ellas algunas de las más bellas y espectaculares.

Ese fue el caso de los hallazgos de Woolley entre 1927 y 1934 en la necrópolis de los antiguos reyes de Ur, que se repartieron entre varios lugares ya en su época. Como sus excavaciones las financiaban el Museo Británico y la Universidad de Pensilvania, una parte de las piezas (entre ellas, muchas de las más espectaculares) viajó a Londres y Filadelfia; y otra parte permaneció en Irak, donde fueron expuestas en el Museo de Bagdad. Por desgracia, en el saqueo al Museo iraquí acontecido en 2003, fueron robadas piezas de incalculable valor, como el casco de Meskalamdug, que nunca fue recuperado. 

También, en el caso de las expediciones arqueológicas alemanas en Mesopotamia, ocurrió algo parecido. Tras las excavaciones de Assur, en 1914 se repartieron las piezas halladas entre Alemania y el antiguo Imperio Otomano. 

Dónde contemplar las mejores obras de arte mesopotámicas

Hay que señalar que, además de los que veremos ahora, existen otros museos en los que se exhiben piezas de estos períodos, como los magníficos lamassu del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York o el Instituto Oriental de Chicago, pero los más interesantes serían los que detallaremos aquí.

Veamos, a continuación, los principales museos en los que se pueden contemplar obras de arte mesopotámico, y las piezas más destacadas que se exhiben en ellos. 

Museo Británico (Londres)

El inicio de su extraordinaria colección fueron las piezas llevadas hasta Inglaterra como resultado de los trabajos de Henry Layard en Mesopotamia, fundamentalmente en Nínive y Nimrud. En el siglo XIX se fundó el hoy llamado Departamento de Medio Oriente, y posteriormente se irían sumando muchos otros hallazgos. Hoy su colección es la más grande del mundo fuera de Irak, y constituye una visita ineludible para conocer mejor el arte sumerio y asirio.

En este museo destacan principalmente dos colecciones realmente excepcionales:

  • Por una parte, la de las extraordinarias esculturas y relieves de los palacios neoasirios de Nimrud y Nínive; 
  • y por otra parte algunos de los tesoros sumerios pertenecientes a los magníficos ajuares de las tumbas del Cementerio Real de Ur

En el caso del Palacio Noroeste de Nimrud, se muestran los magníficos relieves de las salas del rey Asurnasirpal II, así como cuatro gigantescos lamassus o alados. También procedentes de Nimrud, se muestran los relieves del palacio de Tiglat Pileser III.

Por su parte, en el caso del palacio de Nínive, en las salas de este museo se pueden contemplar numerosos relieves del Palacio de Asurbanipal, entre ellos el banquete; o la famosa cacería de los leones, con la leona herida. Estos relieves son, probablemente, los más bellamente ejecutados de todo el arte asirio.

En relación con el arte asirio, este museo posee una enorme colección, con piezas procedentes principalmente de Nínive, Nimrud, Khorsabad, y Balawat.

En el caso de las Tumbas Reales de Ur, se muestran en él collares de cuentas y metales preciosos, el Estandarte Real de Ur, la reconstrucción del magnífico tocado de Puabi (compuesto por un tocado de oro muy elaborado y numerosos collares y enormes pendientes de oro), el Arpa de Puabi y el Carnero de Ur.

Se exhiben, además, procedentes de la misma necrópolis, cuencos de diversos materiales, algunos de los collares de las mujeres sacrificadas en la Gran Fosa de la Muerte, dagas, cilindro-sellos, el Juego Real de Ur, peinetas, fíbulas, etc.

Carnero de Ur. Fuente: Wikimedia Commons


También se exhibe una reproducción del casco de Meskalamdug, que permite conocer bien cómo era el original, desaparecido en los saqueos de Irak.

Además de estas obras, también se pueden contemplar en este museo otras de enorme interés, como la Placa Votiva de Ur, varias estatuas de Gudea, cilindro-sellos de diversas épocas, la Estatua de Asurnasirpal II, el Obelisco negro de Salmanassar, el Tributo de Jehu a Salmanassar, las puertas de Balawat, o uno de los leones de la Vía de las Procesiones de Babilonia.

Museo de Pérgamo (Berlín)

Sin duda, uno de los museos más espectaculares en los que se puede contemplar hoy en día el arte mesopotámico es en el Museo de Pérgamo, en la Isla de los Museos de Berlín. 

En él se halla la Puerta de Ishtar, cuyos magníficos ladrillos vidriados fueron hallados en la antigua Babilonia en 1902 y llevados a Alemania. Allí se reconstruyó, y es una de las piezas estrella del Museo. En él se puede contemplar, asimismo, un panel de la sala del trono del rey Nabucodonosor II.

Puerta de Ishtar en el Museo de Pérgamo. Fuente: Museo de Pérgamo

También están en este museo una parte de la fachada decorada con mosaicos del templo dedicado a Inanna en el nivel IV de Uruk (sumerio, hacia 3000 a.C.).

Este museo cuenta además con un área dedicada al Arte Asirio, en la que se pueden contemplar dos grandes toros alados (lamassu) procedentes del palacio de Asurnasirpal II en Nimrud (período neoasirio, 883–859 a.C.), y distintos relieves procedentes del palacio de Senaquerib en Nínive.

Tanto la Puerta de Ishtar como la avenida ceremonial que conducía a ella y el salón del trono de Nabucodonosor II, todos ellos reconstruidos en el interior del museo, se encuentran en un estado de conservación bastante bueno. Otra cuestión es la fidelidad histórica a la hora de la reconstrucción y la disposición de las obras, que sería algo más discutible (alrededor de otras obras reconstruidas en él, como el Altar de Pérgamo o la Puerta del Mercado de Mileto, hubo bastante polémica).

Penn Museum (Museo de Pensilvania)

Este Museo abrió sus puertas en 1887, para albergar los hallazgos de la primera excavación arqueológica estadounidense en Mesopotamia, en concreto en la ciudad sumeria de Nippur (Irak), y desde entonces participó en numerosas investigaciones en la zona, pasando a formar parte del Museo muchos de sus hallazgos.

Entre sus salas está la Galería del Próximo Oriente, en la que se muestran algunos de los más bellos objetos hallados en las Tumbas Reales de Ur: uno de los Carneros de Ur, una de las arpas, el tocado de Puabi (con una peineta de oro, collares con cuentas y piezas de oro que representan pequeñas hojas y frutas, gruesos pendientes de oro en forma de aro, brazaletes); una cabeza de leona de plata, varias guirnaldas adornadas con finísimas hojas de oro que portaban las jóvenes sacrificadas en la tumba PG 1237, un huevo de avestruz recubierto de oro e incrustaciones, dagas de oro, cilindro-sellos, recipientes de distintos materiales, pulseras, pendientes, anillos, un juego de tablero hecho de conchas y lapislázuli, etc. 

La colección de la Necrópolis de Ur que posee este museo es realmente fascinante, probablemente a la altura de la que alberga el Museo Británico.

Tocado de Puabi. Fuente: Twitter del Penn Museum

Además hay otras piezas muy interesantes, como un fragmento de una estela sumeria de Ur-Nammu; el relieve de un genio alado neoasirio, procedente del Palacio de Senaquerib en Nimrud; y tablillas cuneiformes.

Museo del Louvre (París)

El Louvre creó un nuevo departamento específico de Antigüedades Orientales en 1881, y a partir de entonces fue recibiendo obras de las excavaciones que financiaba en Mesopotamia. De este modo, acabaron aquí buena parte de los descubrimientos que el famoso Paul Emile Botta había enviado a París a partir de 1846, procedentes del yacimiento asirio de Khorsabad. Y con los años se fueron sumando numerosas piezas procedentes de distintos lugares, como Nínive, o los procedentes de las excavaciones del yacimiento sumerio de Tello.

El Louvre exhibe una de las mejores colecciones de arte asirio del mundo, procedente en su mayor parte de Khorsabad. En ella, entre otras piezas, se muestran varios lamassu, relieves, un Héroe del León del palacio de Sargón II en Dur Sharrukin, o la estatuilla de Pazuzu.

Lamassus en el Museo del Louvre. Fuente: Louvre

Otras piezas destacables son las estelas acadias de Sargón, Manishtushu y Naram-Sin; y varias piezas clave sumerias y neosumerias, como el Intendente Ebih Il de Mari, el Vaso de plata de Enmetena, estatuas de Gudea, o el Toro Androcéfalo de Girsu.

Por su parte, en cuanto al arte babilonio, destaca por encima de todo el magnífico Código de Hammurabi.

Museos en Oriente Próximo

En cuanto a los Museos iraquíes, hay que decir que algunos de ellos volvieron a abrir en los últimos años, después de haber estado cerrados durante un período muy largo de tiempo debido a la guerra y los saqueos. Es el caso del Museo de Nasiriya o del de Bagdad.

El Museo de Mosul, cuya colección fue saqueada y destruida por el Estado Islámico en 2015, lleva en obras desde 2018 para la restauración y posterior reapertura del edificio, en colaboración con ALIPH, el Louvre, y el Smithsonian. Pero por el momento aún no ha podido reabrir.

Las principales colecciones de arte mesopotámico se pueden contemplar en estos museos:

Museo Nacional de Irak en Bagdad

Este museo tiene una de las mejores colecciones del mundo de arte mesopotámico, por coincidir una buena parte del territorio de Mesopotamia con el del actual Irak y, por tanto, haber sido halladas en territorio iraquí las piezas que alberga.

Después de su saqueo en 2003, en el que fueron robadas unas 15.000 piezas, el museo cerró durante años, hasta su reapertura en 2009. Volvió a cerrar en 2019, y reabrió en abril de 2022. 

La conocida como Lira del Toro o Lira dorada de Ur, por estar hecha de oro la cabeza del toro, había permanecido en este museo desde su descubrimiento. En el citado saqueo quedó prácticamente destruida, aunque posteriormente se recuperó la cabeza y se hizo una reconstrucción de la pieza completa. El original, sin embargo, quedó en muy malas condiciones.

Muchas de las piezas robadas fueron recuperadas en los años siguientes; muchas de ellas habían entrado en los circuitos del mercado negro, y aparecieron en el extranjero, la mayor parte en EEUU.

Así, en los años posteriores al saqueo pudieron ser recuperadas más de 17.000 piezas robadas, entre ellas algunas de las más valiosas, como el Vaso Sagrado de Warka, la Dama de Warka (ambos sumerios, de la Época de Uruk), la estatua del rey Entemena (también sumerio, de época Dinástica Arcaica), o la estatua de Bassetki (Época acadia). Algunas piezas que se creyeron perdidas en un primer momento, como la célebre Cabeza de Naram-Sin, habían sido guardadas en unas cámaras del sótano y se salvaron del pillaje. Sin embargo, hay miles de piezas que continúan perdidas, como el ya citado Casco de Meskalamdug.

Dama de Warka. Fuente: Wikimedia Commons

Además de las piezas ya citadas, este museo alberga otras como las estatuas de Tell Asmar, una Cabeza de mujer de Nimrud, relieves y lamassus neoasirios, o el Erizo de cerámica de la misma época.

Museos de Siria

Por suerte, en los museos de Siria hubo tiempo de trasladar la mayor parte de las colecciones para que no resultaran dañadas durante la guerra. Se diseñaron planes de protección, y en 2012 las colecciones se empaquetaron y se llevaron a lugares secretos donde pudieran estar protegidas. Sólo las piezas demasiado grandes permanecieron en los museos, resguardadas parcialmente tras sacos de arena y otras protecciones.

Museo de Alepo en 2012. Fuente: Kanjou, Y.

En Siria las piezas artísticas de la antigua Mesopotamia, mucho más escasas que las que alberga Irak, se encuentran repartidas principalmente entre los museos de Damasco y Alepo. El Museo de Damasco, cerrado por la guerra y reabierto parcialmente en 2018, exhibe piezas como la Sacerdotisa del templo de Ninni-zaza de Mari.

Por su parte, la Diosa de Mari con el Vaso Manante está en el Museo de Alepo, que alberga también otras figuras procedentes de Mari, y algunas piezas asirias.

La mayor parte de las tablillas halladas en Mari y las pinturas murales del Palacio de Zimri-Lim se conservan en el Museo de Deir-ez-Zor.

Situación actual y opciones adicionales

Pese a que los museos situados en Irak y Siria estén empezando a recobrar la normalidad, no obstante hay que señalar que por el momento viajar a ambos países sigue estando totalmente desaconsejado, puesto que, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, no hay ninguna zona sin riesgo en sus territorios.

Es interesante añadir, también, que algunos de los museos citados anteriormente cuentan con colecciones online, en las que se puede hacer búsquedas y ver la información de las distintas piezas, así como fotografías de las mismas de alta calidad. Algunos de ellos cuentan, incluso, con visitas virtuales o páginas específicas muy completas sobre algunas de sus exposiciones, que ayudan a comprender la realidad histórica de las culturas que crearon las magníficas piezas que exponen en sus salas.

Louvre: Viaje por el Palacio de Sargón II

Museo Británico: Exposición sobre Asurbanipal (en inglés)

Visita virtual Museo de Pérgamo 

El Museo del Louvre, el Museo Británico y el Penn Museum cuentan además con colecciones online por las que se puede navegar para conocer más datos sobre cada pieza:

Museo del Louvre

Museo Británico

Penn Museum

El Museo de Pérgamo cuenta también con un buscador que permite navegar por su colección online y ver las características de cada pieza, pero por el momento esta herramienta está disponible sólo en alemán. 

Existe, también, un proyecto conjunto del Museo Británico y el Museo de Pennsilvania para dar a conocer los hallazgos realizados en Ur, con una página web muy útil para recabar información sobre los objetos hallados en las excavaciones, ver fotografías de las distintas campañas, etc.: Ur Online.  

Un soplo de optimismo

Pese al panorama desolador que reflejamos al inicio de este artículo, no todo es negativo en la actualidad para los yacimientos situados en Mesopotamia. Por una parte, pese a la destrucción de ISIS, se están volviendo a restaurar y reconstruir en la medida de lo posible algunas de las antiguas ciudades. Además, algunos de los yacimientos eran muy grandes y tenían aún amplias áreas sin excavar, que en algunos casos quedaron intactas.

Por último, hay que señalar que se siguen realizando descubrimientos de gran relevancia en la zona de Mesopotamia. Ahora que empieza a estar más calmada la situación en Irak, y relativamente también en Siria, han empezado a reactivarse algunas campañas arqueológicas y a emprenderse otras nuevas, además de las reconstrucciones que se están haciendo para tratar de revertir el daño ocasionado por las destrucciones del ISIS. Esto ha dado lugar a nuevos hallazgos, como el reciente descubrimiento en Nínive, al reconstruir una de las puertas, de antiguos relieves posiblemente procedentes del antiguo palacio de Senaquerib, que fueron reutilizados ya en su época en la puerta de Mashki. 

Seguramente, con el paso de los años seguirán produciéndose nuevos descubrimientos que nos permitirán conocer nuevas muestras del extraordinario esplendor artístico alcanzado por estos pueblos.


Bibliografía:

Lara Peinado, F. (1989). El arte de Mesopotamia. Colección Historia del Arte, Historia 16.

Tobalina, E. [Raíces de Europa] (17-1-2020). Las Puertas de Ishtar de Babilonia, maravilla del nuevo imperio babilónico [Vídeo]. Youtube.


Otras referencias:

Pérdida de obras asirias en 1855:
https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-antigua/20211126/7885823/maldicion-arqueologia-asiria.html 

Destrucción por parte de de ISIS:
https://www.nationalgeographic.com/history/article/150901-isis-destruction-looting-ancient-sites-iraq-syria-archaeology

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nimrud-antigua-capital-asiria-se-encuentra-hecha-pedazos_10913

Museo de Mosul: https://www.aliph-foundation.org/en/projects/the-mosul-museum

Museo Británico: https://www.britishmuseum.org/collection

Museo de Pérgamo: https://www.museumsportal-berlin.de/es/museos/pergamonmuseum/

https://recherche.smb.museum/?language=de&limit=15&controls=none

Museo de Pensilvania: https://www.penn.museum/collections/

Museo del Louvre: https://collections.louvre.fr/ 

Museo de Nacional de Irak:

https://www.theguardian.com/artanddesign/2006/jan/19/heritage.iraq 

https://www.reuters.com/article/espectaculos-irak-artefactos-idLTASIE68702D20100908 

https://www.al-monitor.com/originals/2022/04/iraq-reopens-national-museum-after-thousands-smuggled-artifacts-return 

Museos de Siria:

https://www.smithsonianmag.com/smart-news/forced-close-civil-war-national-museum-damascus-re-opens-its-doors-180970652/

Kanjou, Y. Protection Strategies and the National Museum of Aleppo in Times of Conflict 9th ICAANE, Basel 2014, Vol. 1, 465–475: https://www.researchgate.net/figure/The-protection-procedure-of-the-large-stela-from-Tell-Ahmar-at-the-Aleppo-Museum_fig3_303663202 

Deir-ez-Zor: https://cdli.ucla.edu/collections/syria/deir_en.html 

Museo de Damasco:

Yacimientos de Khini y Faida: https://www.abc.es/cultura/abci-descubren-irak-doce-bajorrelieves-monumentales-reyes-asirios-202110291032_noticia.html 

Últimos hallazgos en Nínive: https://www.abc.es/cultura/salen-monumentales-relieves-ninive-antigua-capital-asiria-20221020123527-ga.html

miércoles, 2 de noviembre de 2022

La escultura en el Arte Asirio: Los magníficos relieves de los palacios

Ya desde principios del II Milenio a.C., después de que cayera la Tercera Dinastía de Ur, Mesopotamia va a quedar fraccionada en distintos reinos que se enfrentarán continuamente, luchando entre sí, hasta bien entrado el siglo XIX a.C. En ese contexto surgirá un pequeño reino, asentado en torno a la zona de Assur y muy activo a nivel comercial, cuya fuerza irá aumentando progresivamente; y que irá desarrollando características propias a distintos niveles, también en lo cultural y lo artístico. 

Posteriormente, ya en el I milenio a.C. Asiria se va a consolidar definitivamente como una de las principales potencias de la época, cuyo belicismo y enorme poder militar les permitirá ir expandiéndose hasta abarcar un gran territorio.

Extensión máxima del Imperio Asirio con Asurbanipal. Fuente: Museo Británico

Todo esto tendrá su influencia en el arte, que va a desarrollar unas características específicas. Hay que tener en cuenta que la cultura asiria tomó muchos elementos de las distintas civilizaciones que les habían precedido en Mesopotamia, siendo su referente esencial la cultura acadia. Por tanto, a nivel artístico e ideológico, vamos a ver cómo los asirios nos recuerdan en algunos aspectos a los acadios, aunque van a dar lugar a un estilo propio, sobre todo en lo relativo a los palacios y los relieves.

En el arte asirio pueden diferenciarse 3 grandes etapas:

  • Etapa Paleoasiria (2150-1470 a.C.)
  • Etapa Mesoasiria (1365-1077 a.C.)
  • Etapa Neoasiria (1000-612 a.C.)

Aquí nos centraremos principalmente en esta última, la Neoasiria, puesto que es la que se conoce mejor en base a los hallazgos realizados en las distintas ciudades, y es también en la que se alcanzó un mayor dominio de la técnica, produciéndose piezas realmente magníficas.

Las ciudades van a convertirse con los asirios en símbolos del poder de los reyes. Assur va a ser considerada como el centro fundacional del poder de Asiria, y se verá también como una ciudad sagrada, en la que se erigirán importantes templos. Con el tiempo otros núcleos urbanos experimentarán también un gran apogeo durante el I milenio a.C., como Kalkhu (hoy Nimrud), Dur Sharrukin (hoy Khorsabad) o Nínive. Estas cuatro ciudades serán las grandes capitales que tendrá el Imperio asirio, y en ellas se construirán grandes palacios-residencia, que en general van a ser deudores de algunas características de los palacios sumerio-acadios, con dos grandes patios comunicados, y multitud de estancias dispuestas en torno a ellos. 

Las principales obras arquitectónicas realizadas en estas ciudades serán:

  • En Kalhu (Nimrud), Asurnasirpal II hará construir, además del enorme Palacio del Noroeste (20.000 m2), una acrópolis, un zigurat y una gran muralla. Posteriormente, también los reyes Tiglat-Pileser III y Salmanasar III construirán sendos palacios, introduciendo el primero de ellos una innovación: el uso por primera vez de un pórtico con columnas y un piso superior en una de las estancias, estructura que se repetirá en los palacios asirios posteriores.
  • En Dur Sharrukin (Khorsabad), Sargón II ordenó construir una nueva ciudad que sería la capital en el momento cumbre del poder de Asiria, y la fortificó, también con un carácter simbólico, para que transmitiera el enorme poderío de Asiria. En ella erigió una ciudadela, centro neurálgico del poder político y religioso, en la que estaban el palacio del rey, el zigurat, y algunos templos y palacios menores. El Palacio Real, amurallado, se elevaba sobre dos terrazas, y contaba con un gran patio alrededor del cual se organizaban las estancias oficiales; y otro patio en torno al cual se distribuían las estancias de la zona residencial.
  • En Nínive, que ya existía cuando Senaquerib trasladó allí su capital, este soberano desarrolló un ambicioso plan constructivo con edificios civiles y religiosos de primer orden, hasta convertirla en una de las principales ciudades de Mesopotamia. Este esplendor duraría hasta su caída y destrucción en el 612 a.C. El palacio construido por Senaquerib era similar a los de sus predecesores, pero los patios alrededor de los que se estructuraban las distintas estancias serían ahora una especie de unidades independientes, separados por pasillos y galerías, sin distinguirse bien la parte privada de la pública. Años más tarde Asurbanipal, nieto de Senaquerib, construirá su propio palacio cerca del de su abuelo, y lo mandará decorar con magníficos relieves, probablemente los mejores del arte asirio.
Recreación Palacio Sargón II en Dur Sharrukin. Fuente: Posterazzi

En general, la arquitectura de los recintos reales va a estar muy pensada, diseñada para que quienes entrasen en ellos tuvieran que hacer un determinado recorrido, y contemplasen una serie de elementos que les dieran la sensación de que el Imperio asirio era inmensamente poderoso.

En el arte asirio se produce también una importante innovación en lo relativo a la escultura palacial, y es que se van a incorporar en las principales entradas, y en los puntos de acceso a las estancias más importantes de cada palacio, unas gigantescas estatuas de carácter simbólico y protector, los lamassus. 

Estos lamassus se esculpían directamente en grandes bloques de piedra, que eran una pieza más dentro de los materiales de construcción del propio palacio. Representaban con una gran precisión a toros y leones alados, en ambos casos androcéfalos, y pensados para ser vistos tanto frontal como lateralmente, lo que hacía que tuvieran 5 patas. Aunque podrían tener su precedente en los animales que aparecen esculpidos a los lados de las puertas en Hattusa, capital de los hititas, y en otros lugares, aquí adquieren un estilo totalmente diferente, y unas dimensiones colosales. En ocasiones se representa también al “héroe del león”, representando la clásica figura del domador de fieras procedente del arte mesopotámico anterior, y que simboliza, una vez más, el poder del monarca.

La escultura, y especialmente los relieves, van a experimentar un magistral evolución en cuanto a la técnica, y alcanzarán un gran refinamiento en esta época. 

Será común también la realización de estelas conmemorativas, como en períodos anteriores, de las que la más conocida es la Estela de Asurnasirpal II.

Las escasas esculturas de los monarcas que se conservan hoy en día suelen tener un aspecto rígido, severo y un tanto inexpresivo, impertérrito, para contribuir a transmitir la imagen de poderío aplastante del rey, como una figura un tanto opresiva para quien la contempla. En estas figuras aparecen ciertos convencionalismos a la hora de representar el cabello, los bigotes, la barba o los ropajes. La estatua más representativa es la de Asurnasirpal II que se encuentra en el Museo Británico.

Estatua de Asurnasirpal II. Fuente: Museo Británico

En cuanto a los relieves, se van a utilizar con gran profusión en la decoración de las paredes de los grandes palacios

Veamos, pues, las características de estos relieves.


Relieves de los palacios neoasirios

Estos relieves van a tener una serie de características principales:

  • Además de la citada finalidad decorativa, y al igual que ocurría con la escultura en el arte acadio, van a ser vistos como un instrumento de propaganda al servicio del soberano, y se utilizarán para mostrar las hazañas militares de éste, exaltando sus características como líder guerrero.
  • Por lo general van a tener un carácter narrativo.
  • Contraste entre rigidez y movimiento. Por ejemplo, en las escenas de caza los hombres son representados de forma más rígida, pero los animales presentan una expresividad extraordinaria, acentuada aún más por este contraste. Realismo a la hora de captar el movimiento.
  • Contraste, también, entre el realismo y la fantasía en algunos de los relieves, que representan figuras fantásticas, como genios con cabeza de águila.
  • Gran nivel de detalle, con ciertas convenciones a la hora de representar algunos elementos, como la barba o el cabello.
  • Se alcanza un nivel de realismo en las representaciones, sobre todo en el caso de los animales y su anatomía.
  • Se van a representar más elementos del paisaje y el entorno, y de forma más realista que en épocas anteriores (como en la Estela de Naram-Sin, de época acadia). Aparecerá vegetación, ríos con peces, etc.
  • Las figuras suelen aparecer de cuerpo entero, y normalmente la cabeza y las extremidades inferiores se representan de perfil, pero en el caso del torso se va a preferir una vista tres cuartos, o una vista frontal. 
  • Las escenas más habituales suelen ser representaciones cinegéticas, bélicas o religiosas, aunque en ocasiones aparecen también tipologías diferentes, como escenas de la vida privada del rey.
  • Suelen ser bajorrelieves, y la mayor parte de los que se conservan están tallados en alabastro.


Algunos ejemplos de los mejores relieves del arte asirio

Pese a que existen innumerables ejemplos de relieves magníficamente ejecutados de época neoasiria, aquí veremos tan sólo algunos de los ejemplos más extraordinarios que han llegado hasta nuestros días.

Asurnasirpal II cazando leones (Palacio Noroeste de Asurnasirpal II, 865-860 a.C., Museo Británico)

Estos paneles son dos de los muchos que componen el conjunto de relieves de la Caza de leones de Asurnasirpal II. 

En este primero, la figura que está tensando el arco para disparar podría ser el rey, o su hijo Salmanassar III. 

Relieves de Asurnasirpal II cazando leones. Fuente: Museo Británico

Genio alado con cabeza de águila del Palacio de Asurnasirpal II (865-860 a.C., Museo Británico)

Procedente del Palacio Noroeste de Asurnasirpal II, representa un genio o espíritu protector con cabeza de águila. Presenta una anatomía muy marcada, y es un excelente ejemplo del contraste entre realismo y fantasía.

Relieve de genio alado. Fuente: Museo Británico

Asurnasirpal II ante el árbol de la vida (Palacio Noroeste de Asurnasirpal, 865-860 a.C.)

En este panel de carácter religioso Ashurnasirpal aparece por duplicado, vestido con ropas rituales y llevando en la mano la maza símbolo de su autoridad. Aparece en el centro lo que parece ser un dios, inserto en un disco alado, al que el soberano hace un gesto de adoración. Esta escena de carácter simbólico-religioso se hallaba en el Palacio Noroeste, colocada detrás del trono del monarca. 

Asurnasirpal ante el árbol de la vida. Fuente: Museo británico

Cruce de un río (Palacio Noroeste de Asurnasirpal, 865-860 a.C.)

Muestra una escena del cruce de un río, en la que los caballos aparecen nadando, conducidos por mozos, y aparecen barcas transportando enseres. Aparecen representados peces, y las figuras humanas nadando con la ayuda de una especie de pellizas hinchadas. Los hombres parecen estar buceando, puesto que se les ve de cuerpo entero y no semisumergidos; pero en realidad están nadando. Este tipo de representación del cuerpo en el agua es típica del arte asirio. 

Relieve mostrando el cruce de un río. Fuente: Museo Británico

Banquete de Asurbanipal (645-635 a.C., Museo Británico)

En este relieve vemos una escena en un jardín, en la cual la reina y Asurbanipal celebran un banquete. Unas mujeres los abanican, otras llevan platos a sus señores. El mobiliario que aparece está muy elaborado y presenta gran nivel de detalle. A la izquierda se ven colgados en una especie de árbol dos trofeos de guerra: la cabeza y la mano de un rey de Elam.  

Banquete de Asurbanipal. Fuente: Museo Británico

Cacería de los leones de Asurbanipal (645-635 a.C., Museo Británico)

Los relieves de esta segunda cacería tienen un estilo más depurado y son más realistas, principalmente en cuanto a la anatomía de los leones. Se pueden apreciar a simple vista las diferencias de estilo con los relieves de caza de Asurnasirpal.

En este detalle de un relieve aparece Asurbanipal con un sombrero alto. Destaca el carácter narrativo. Un león al que habían disparado salta por detrás del carro, y él lo remata con su espada. 

Relieve de la cacería de leones de Asurbanipal. Fuente: Museo Británico

Por supuesto, no podemos dejar de mostrar aquí la leona herida, escena de excepcional dramatismo y muy realista en la representación tanto del cuerpo como del gesto de la leona, fielmente representada en su agonía, con la sangre manando y arrastrándose sobre sus patas delanteras, que aún conservan su fuerza.

Relieve mostrando una leona herida, agonizando. Fuente: Museo Británico


Bibliografía:

Lara Peinado, F. (1989). El arte de Mesopotamia. Colección Historia del Arte, Historia 16.

Martínez, C., Gómez, C., y Vivas, I. (2012). Arte de las grandes civilizaciones antiguas: Egipto y Próximo Oriente. Editorial Universitaria Ramón Areces, UNED.

Matesanz, J. (2022) Apuntes de la asignatura Historia del Arte Antiguo. Universidad de Burgos.

Milicua, J. (1987). Historia Universal del Arte (Vol. 1). Planeta.

Quesada, F. [Fundación Juan March] (7-11-2019). Assurbanipal y Asiria: un imperio con (inmerecida) mala fama. [Vídeo]. Youtube.

Ramírez, J.A. (1996). Historia del Arte: Vol. 1. El Mundo Antiguo. Alianza Editorial.

Vázquez Hoys, A.M. (2007). Historia del Mundo Antiguo (Próximo Oriente y Egipto). Sanz y Torres.


Otras referencias:

https://www.britishmuseum.org/collection


martes, 1 de noviembre de 2022

Arte babilónico: Arquitectura monumental

En este nuevo artículo dedicado al Arte de la antigua Mesopotamia vamos a acercarnos al Arte Babilonio, y en concreto a su arquitectura monumental, de la que la magnífica ciudad de Babilonia constituye su mejor ejemplo.

A modo de introducción, debemos que tener en cuenta algunos datos importantes que nos ayudarán a situar el contexto histórico. 

En primer lugar, dentro del arte babilónico hay que distinguir dos períodos clave:

  • Período Paleobabilonio (2004-1595 a.C.). Dentro de éste hay una primera etapa de apogeo de las ciudades-estado, como Isin, Larsa o Mari; y una segunda etapa que corresponde al Imperio Paleobabilonio, desde el 1894 a.C. Su rey más destacado fue Hammurabi. Este período termina con la invasión de los hititas en 1595 a.C.
  • Período Neobabilonio (625-539 a.C.)

Entre ambos períodos se sucederán distintas dinastías, en un período intermedio muy convulso y con momentos de anarquía. Finalmente, Tiglat Pileser III (744-727 a.C.) incorpora Babilonia al Imperio Asirio, al que pertenecerá hasta que se inicie el período Neobabilonio en el 625 a.C.

En la etapa paleobabilónica se va a tomar como referente desde el punto de vista cultural e ideológico a la Tercera Dinastía de Ur, por lo que el arte de esta época se va a asemejar en gran medida al de la tradición sumerio-acadia. Sobre todo, en lo relativo a los templos.

En este período paleobabilonio los palacios van a desplazar a los templos en importancia, y así en la arquitectura destacará sobre todo Mari, con su palacio de Zimri-Lim y algunos pequeños templos. El palacio de Mari será el precursor de una serie de residencias reales, una especie de ciudades-palacio, que van a sentar los fundamentos de cómo serán posteriormente los palacios en la arquitectura babilonia, asiria y persa. Su estructura estará distribuida en distintos sectores según su uso, en torno a varios patios; y estará rodeado de muros gruesos, para fortificarlo.

Planta del Palacio de Zimri-Lim, en Mari. Fuente: Worldhistory.biz

Hay que mencionar que el palacio que debió ser más importante de todos los de la época, el de Hammurabi, no ha sido hallado aún.

En cuanto a la escultura, es en esta época cuando se esculpe el extraordinario Código de Hammurabi, que recogía y unificaba el derecho consuetudinario existente hasta entonces.

Código de Hammurabi (hacia 1750 a,C.)
Fuente: Wikimedia Commons

El período Paleobabilonio terminará con la invasión y conquista por parte de los hititas en el 1595 a.C.

Casi un milenio después, ya en el siglo VII a.C. el pueblo caldeo, compuesto por nómadas semitas, se fue asentando en la región, hasta que en el 625 a.C., con el dominio asirio bastante debilitado, Nabopolasar se va a rebelar, liderando a estos caldeos, y empezará a conquistar algunas de las ciudades de la zona. Años después, en el 609 a.C., los babilonios y los medos unirán sus fuerzas contra Asiria y derrotarán definitivamente al sucesor de Asurbanipal. El imperio neobabilonio vivirá una época de gran esplendor, hasta que con la conquista de Ciro II, rey de Persia, en el 539 a.C., llegará su fin.

En lo relativo a las manifestaciones artísticas, si hay un campo en el que destacó el pueblo babilónico fue en la arquitectura, y de forma muy notable en el período neobabilonio, como veremos a continuación.

En primer lugar, repasaremos las características principales de la arquitectura de este período neobabilonio:

  • El material constructivo más frecuente va a ser el ladrillo que, en muchas ocasiones, para los recubrimientos exteriores, va a estar vidriado y policromado con vivos colores.
  • Se utilizan estructuras adinteladas y arcos. Los muros van a ser gruesos.
  • El urbanismo va a cobrar una gran importancia en esta época, con ciudades diseñadas con calles en cuadrícula, grandes murallas y calles pavimentadas.
  • Carácter monumental. Destaca sobre todo la ciudad de Babilonia.

A continuación, veremos algunas de las obras más monumentales y magníficas que produjo la arquitectura de esta época.


La arquitectura en Babilonia

En el año 689 a.C. el rey asirio Senaquerib había arrasado la ciudad de Babilonia, destruyéndola casi por completo, lo que hizo necesario reconstruirla de nuevo. Tanto Nabopolasar como su hijo Nabucodonosor II (630-592 a.C.), y muy especialmente este último, van a emprender una serie de acciones que convertirán a Babilonia en el asentamiento urbano de mayor tamaño de toda Mesopotamia, y en una gran potencia de nuevo.

Se va a construir una nueva ciudad de forma rectangular (2,5 por 1,5 km), que se ordenará en base a principios de simetría y regularidad, creando un asentamiento urbano enorme y próspero, con calles que se cruzaban en ángulos rectos, recubiertas de pavimento; fortificaciones amuralladas dobles (una interior, y otra exterior, que abarcaba un territorio más extenso), con foso; espacios bien ordenados y edificios hechos con ricos y duraderos materiales. Todo ello para crear una ciudad espléndida, y también con un carácter simbólico. Así, las colosales murallas que rodearán la ciudad tendrían un sentido no sólo defensivo, sino que serían también un símbolo del inmenso poder de la ciudad y sus gobernantes. En la ciudad se unían lo divino y lo humano, situándose justo en el corazón de la misma, como elemento central, el zigurat o Etemenanki, muestra de la estrecha relación entre la ciudad y los dioses.

Recreación de Babilonia con la Puerta de Ishtar, la Vía Procesional y el Palacio de Nabucodonosor II en segundo plano, por Desperta Ferro. Fuente: Algargos Arte

La ciudad estaba fortificada con una muralla doble, y tenía ocho grandes puertas, cada una de las cuales se abría a una vía procesional dedicada a algún dios o diosa protectores. Entre ellas, la más importante era la famosísima Puerta de Ishtar (580 a.C.), que era atravesada por la Vía de las Procesiones de Babilonia, una gigantesca avenida que recorría la ciudad de lado a lado, y que tenía un uso ceremonial, además de un gran simbolismo político y religioso. 

Por su pavimento desfilaba anualmente la multitud de personas que formaban parte de la procesión que celebraba el Año Nuevo, en la que se portaban también las esculturas de los dioses, llevadas ex profeso desde otras ciudades mesopotámicas. En esas festividades quedaban anualmente renovados los lazos entre el soberano y el dios Marduk (el más importante del panteón babilonio), y servían por tanto, también, para legitimar el poder de aquél.

Recreación de Babilonia con las Murallas y la Puerta de Ishtar, por Rocío Espín. Fuente: Algargos Arte

La Vía de las Procesiones estaba decorada a lo largo de unos 200 metros con ladrillos vidriados de tonos azulados, en los que se representaba a 120 leones, 60 a cada lado, que eran el símbolo de la diosa.

En cuanto a la propia Puerta de Ishtar, estaba compuesta por una doble estructura, con una primera parte más baja, y una trasera más alta; dos torreones almenados a los lados de cada una de ellas remataban el conjunto, que era simétrico; y la puerta contaba también con una cámara rectangular. La puerta medía unos 25 metros de altura (la reconstrucción parcial del Museo de Pérgamo alcanza sólo 14,30 m).  Se hallaba recubierta por una decoración magnífica muy similar a la de la Vía de las Procesiones, con ladrillos vidriados y policromados, que representaban animales en relieve, en concreto uros (especie de toros ya extintos, símbolo del dios Adad) y dragones híbridos (llamados mušḫuššu, y símbolo de Marduk) sobre una base azulada.

En la parte central se abría un majestuoso arco de medio punto, que daba paso a la ciudad, y en su parte interior contaba también con una rica decoración, al igual que el resto de la puerta. Una cenefa con líneas de color ocre-amarillo resaltaba algunas partes de la estructura, y en las partes superior e inferior delimitaba una zona decorada con margaritas sobre ladrillos vidriados azules, rematando así la decoración de la puerta.

Mušḫuššu de la Puerta de Ishtar. Fuente: Algargos Arte

Uro de la Puerta de Ishtar. Fuente: Algargos Arte

El carácter de las figuras representadas en la Puerta de Ishtar era pacífico, y rompía con la agresividad y violencia que caracterizaba a muchas de las figuras del arte asirio. Incluso los leones que decoran la Vía de las Procesiones, pese a estar rugiendo para impresionar a quienes entrasen en la ciudad, tienen una actitud postural mucho más relajada que los que aparecían en las cacerías de los relieves asirios.

Además de la puerta de Ishtar, que era la única que contaba con una decoración tan magnífica (por estar situada en la Vía de las Procesiones, y junto a los palacios reales) otras seis puertas de la ciudad estaban dedicadas a dioses del panteón mesopotámicos, o de ciudades cercanas. Así, tenemos las puertas de Marduk (dios principal), Adad (dios de la tormenta), Shamash (dios de la justicia), Enlil (patrón de Nippur), Zababa (patrón de Kish), y Urash (patrón de Dilbat). La octava era la llamada Puerta del Rey.


Arquitectura religiosa

Algunos de los principales edificios religiosos eran el zigurat o Etemenanki, y el Templo de Marduk o Esagila.

El Etemenanki (“Casa que es el Fundamento del Cielo y de la Tierra”), identificado con la famosa Torre de Babel de la que habla la Biblia, y terminado de construir hacia el 590 a.C., era un enorme zigurat hecho de bloques de adobe y revestido con ladrillos, del que hoy apenas queda nada. Pese a que hay cierta discusión en cuanto a cuál sería su altura total, cómo se accedería a él, y cómo sería el templo que se hallaba en lo alto, sí que existen hay algunas evidencias al respecto, como la llamada Estela de Oslo, que lo representa de forma esquemática. 

Dibujo de la Estela de Oslo. Fuente: The Schoyen Collection

Gracias a ello se cree que tenía 6 pisos, y en lo alto del edificio se hallaba el santuario principal, posiblemente recubierto de ladrillos vidriados de color azul. Pese a que en ocasiones se ha teorizado que mediría unos 90 metros, parece que no habría sido posible construirlo con los materiales de la época, de haber tenido esa altura, puesto que no hubieran resistido el enorme peso. Es más plausible, pues, que partiendo de una base de 90 m de lado, se tratara de un conjunto de unos 60 metros de altura en total, contando ya con unos 12 m del templo situado en la cima.

Recreación del Etemenanki por Rocío Espín. Fuente: Algargos Arte

Por su parte el Esagila, dedicado a Marduk, reproducía el modelo de templo bajo típico de la cultura sumerio-acadia, disponiendo de un santuario principal que estaría profusamente decorado en su interior con materiales preciosos; a su vez el suelo estaría recubierto de lapislázuli y alabastro. Además de esta cámara principal, en la que según Heródoto se hallaría una estatua de oro del dios, el templo disponía de numerosas dependencias dispuestas en torno a dos patios.

Recreación del Esagila. Fuente: Algargos Arte

El Etemenanki, el Esagila y un tercer templo, el Bit akiti, estaban comunicados entre sí por la Vía de las Procesiones, que los unía a su vez con los principales palacios y la Puerta de Ishtar. Como ya comentamos, por ella desfilaban las grandes procesiones de los dioses que tenían lugar con motivo de las celebraciones del Año Nuevo, y constituía la arteria más importante de la ciudad.


Grandiosos Palacios

Además del urbanismo de la ciudad con sus murallas y puertas, y de su arquitectura religiosa con múltiples templos, Babilonia también contó con una impresionante arquitectura civil, de la que sus palacios son el mejor exponente. Había al menos tres: el Palacio Meridional o de Nabucodonosor II, muy cerca de la Puerta de Ishtar; el Palacio Central Septentrional, muy cerca del anterior; y el Palacio de Verano, situado éste a 2 Km al Norte, dentro del recinto de la muralla exterior. 

Entre ellos destaca el conocido como Palacio de Nabucodonosor II. Este palacio adoptó algunas variaciones respecto a los anteriores. Tenía planta en trapecio, y las estancias de distribuían en torno a cinco patios, separados entre ellos por distintos pasillos y puertas, dándole el aspecto de varias unidades diferentes, cada una organizada en torno a su patio. El salón del trono estaba decorado con ladrillos vidriados, en un diseño de columnas con motivos vegetales, que rompía totalmente con el belicismo de los antiguos palacios asirios.

Salón del trono de Nabucodonosor II, en el Museo de Pérgamo de Berlín. Fuente: Algargos Arte


¿Y los Jardines?

Pese a que durante mucho tiempo se creyó que en Babilonia se habrían construido los famosos Jardines Colgantes, una de las 7 Maravillas de la Antigüedad, en realidad hoy en día hay muchas dudas de que en la ciudad existiesen tales jardines. De hecho, no son citados por ninguno de los numerosos documentos babilonios de la época, en los que sí aparecen el resto de grandes construcciones, lo cual es extraño, si era un monumento tan importante. De hecho, no aparecen en las fuentes hasta el siglo III a.C. (y sólo son mencionados por autores que nunca visitaron la ciudad). 

Aunque las distintas excavaciones arqueológicas han intentado hallarlos, y se han tratado de identificar con ellos distintas estructuras, parece que la búsqueda ha sido infructuosa hasta ahora (hay que reconocer, igualmente, que queda mucha superficie por excavar en la antigua Babilonia). Existe otra hipótesis, formulada por S. Dalley, de que estos jardines habrían sido construidos en Nínive por Senaquerib (en los relieves de los palacios asirios sí aparecen representados jardines), y no en la ciudad de Babilonia. Pero, por el momento, su ubicación, e incluso su existencia real, continúan siendo un misterio.


Bibliografía:

Lara Peinado, F. (1989). El arte de Mesopotamia. Colección Historia del Arte, Historia 16.

Martínez, C., Gómez, C., y Vivas, I. (2012). Arte de las grandes civilizaciones antiguas: Egipto y Próximo Oriente. Editorial Universitaria Ramón Areces, UNED.

Matesanz, J. (2022). Apuntes de la asignatura Historia del Arte Antiguo. Universidad de Burgos.

Milicua, J. (1987). Historia Universal del Arte (Vol. 1). Planeta.

Ramírez, J.A. (1996). Historia del Arte: Vol. 1. El Mundo Antiguo. Alianza Editorial.

Tobalina, E. [Raíces de Europa] (17-1-2020).  Las Puertas de Ishtar de Babilonia, maravilla del nuevo imperio babilónico [Vídeo]. Youtube.

Vázquez Hoys, A.M. (2007). Historia del Mundo Antiguo (Próximo Oriente y Egipto). Sanz y Torres.

VVAA. (2018). Babilonia y los Jardines Colgantes. Desperta Ferro Arqueología e Historia, Vol. 10. Desperta Ferro.


Otras referencias:

Algargos, Arte e Historia http://algargosarte.blogspot.com/2014/09/babilonia-la-ciudad-de-nabucodonosor-ii.html

https://www.schoyencollection.com/news-items/tower-babel-stele-oldest-image


El patrimonio artístico mesopotámico en la actualidad

En los artículos anteriores hemos hecho un pequeño recorrido por algunos de los aspectos más interesantes del arte de la antigua Mesopotamia...