jueves, 3 de noviembre de 2022

El patrimonio artístico mesopotámico en la actualidad

En los artículos anteriores hemos hecho un pequeño recorrido por algunos de los aspectos más interesantes del arte de la antigua Mesopotamia. En este artículo, que cierra la serie sobre arte mesopotámico, vamos a ver en qué estado se encuentran en la actualidad algunos de esos yacimientos y hallazgos, y dónde se pueden contemplar, de ser el caso.

El estado de conservación de las ciudades y yacimientos mesopotámicos

Las ciudades y yacimientos mesopotámicos, por desgracia, han soportado el paso del tiempo bastante peor que los de otras civilizaciones. Esto se debe principalmente al hecho de estar construidos con bloques de adobe y ladrillos cocidos, materiales muy sensibles a la erosión y a las inundaciones. De hecho, antes de ser descubiertas muchas de las antiguas ciudades mesopotámicas que hoy conocemos, la mayor parte de ellas parecían simples colinas muy erosionadas, lo que la población árabe de la zona llamaba tell (montículo). 

Un ejemplo muy claro sería el zigurat de Enlil en Dur Kurigalzu (dinastía casita, período mesobabilónico), que antes de su “restauración” parcial (habría que hablar más bien de reconstrucción, hablando con propiedad) presentaba un aspecto muy erosionado.

Dur Kurigalzu a finales del siglo XIX/ principios del XX. Fuente: Wikimedia Commons


Pero, además del paso del tiempo y el efecto erosionador de los elementos, ha habido otros factores que han deteriorado o destruido yacimientos enteros, como la acción de los distintos bandos en las guerras que han asolado la región desde hace décadas, o la acción terrorista. Así, por desgracia, en los últimos años hemos asistido a la destrucción casi completa de algunos de los yacimientos más importantes del arte mesopotámico.

De las cuatro capitales que tuvo Asiria, Nimrud, Nínive y Dur Sharrukin fueron saqueadas y destruidas total o parcialmente por el Estado Islámico en 2015 y 2016. En cuanto a la cuarta, Assur, “sólo” intentaron destruir una puerta monumental, que quedó dañada en un 70%, pero ha podido ser restaurada.

Las ruinas de otras ciudades, como Mari, fueron saqueadas sistemáticamente en busca de tesoros. Lo mismo ocurrió con otros yacimientos de la zona de épocas posteriores, como Hatra, Dura Europos o Palmira, que fueron destruidas intencionadamente, y otros yacimientos, como Apamea, que fueron saqueados. El Museo de Mosul, que albergaba una colección valiosísima, fue también sistemáticamente destruido, y sus piezas destrozadas a golpes.

El yacimiento del Cementerio Real de Ur todavía existe, pero está deteriorado. El adyacente aeropuerto de Nasiriyah fue utilizado como base aérea militar por las fuerzas aliadas durante la I Guerra del Golfo, y durante un bombardeo quedó dañado también el yacimiento. En este caso, sin embargo, ha sido la posterior falta de cuidados y el abandono lo que ha hecho que en los últimos años estuviera en riesgo de colapso. Parece, no obstante, que existe una cierta intención de volver a encargarse de su conservación por parte de las instituciones iraquíes.

El yacimiento de la antigua ciudad de Babilonia fue otra víctima más de la guerra, pues sufrió bastantes daños cuando se utilizó la zona como instalación militar de los ejércitos polaco y estadunidense; se llegaron a introducir allí tanques, que trituraron los restos de ladrillos sobre los que pasaban.

Otros sucesos han hecho también que parte del patrimonio artístico mesopotámico no haya llegado hasta nuestros días. Por ejemplo, en 1855 se perdieron en aguas del Tigris numerosas obras de arte, procedentes principalmente de Khorsabad, que Victor Place había enviado rumbo a París en dos grandes barcazas; la expedición fue una catástrofe, pues sólo el 12% de las cajas enviadas pudo llegar a su destino, y parte del Palacio de Sargón II yace ahora en el fondo del río.

Un patrimonio muy repartido geográficamente

Durante el siglo XIX y principios del XX, las políticas imperialistas de las grandes potencias permitieron a éstas y sus incipientes arqueólogos acceder a yacimientos de otras civilizaciones que apenas eran conocidas para el mundo occidental de la época. Empezaron a crearse departamentos orientales en algunos museos, y se produjo una especie de competición entre las grandes potencias para hacerse con los hallazgos más espectaculares y valiosos. 

En ese contexto, era bastante común que los objetos hallados en las excavaciones fueran enviados, en su mayor parte, a los países que financiaban las exposiciones. Con el tiempo, empezaron a repartirse los hallazgos entre el país donde se hallaban los yacimientos y los que financiaban las excavaciones. 

Finalmente, las excavaciones realizadas en tiempos más recientes han dado ya lugar a hallazgos que han permanecido casi en su totalidad en sus países de procedencia, repartiéndose en distintos museos como los de Bagdad, Mosul, Damasco o Alepo.

Esto explica por qué hay tantas piezas de arte mesopotámico fuera del territorio en el que fueron halladas, principalmente en el siglo XIX y el primer tercio del XX, entre ellas algunas de las más bellas y espectaculares.

Ese fue el caso de los hallazgos de Woolley entre 1927 y 1934 en la necrópolis de los antiguos reyes de Ur, que se repartieron entre varios lugares ya en su época. Como sus excavaciones las financiaban el Museo Británico y la Universidad de Pensilvania, una parte de las piezas (entre ellas, muchas de las más espectaculares) viajó a Londres y Filadelfia; y otra parte permaneció en Irak, donde fueron expuestas en el Museo de Bagdad. Por desgracia, en el saqueo al Museo iraquí acontecido en 2003, fueron robadas piezas de incalculable valor, como el casco de Meskalamdug, que nunca fue recuperado. 

También, en el caso de las expediciones arqueológicas alemanas en Mesopotamia, ocurrió algo parecido. Tras las excavaciones de Assur, en 1914 se repartieron las piezas halladas entre Alemania y el antiguo Imperio Otomano. 

Dónde contemplar las mejores obras de arte mesopotámicas

Hay que señalar que, además de los que veremos ahora, existen otros museos en los que se exhiben piezas de estos períodos, como los magníficos lamassu del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York o el Instituto Oriental de Chicago, pero los más interesantes serían los que detallaremos aquí.

Veamos, a continuación, los principales museos en los que se pueden contemplar obras de arte mesopotámico, y las piezas más destacadas que se exhiben en ellos. 

Museo Británico (Londres)

El inicio de su extraordinaria colección fueron las piezas llevadas hasta Inglaterra como resultado de los trabajos de Henry Layard en Mesopotamia, fundamentalmente en Nínive y Nimrud. En el siglo XIX se fundó el hoy llamado Departamento de Medio Oriente, y posteriormente se irían sumando muchos otros hallazgos. Hoy su colección es la más grande del mundo fuera de Irak, y constituye una visita ineludible para conocer mejor el arte sumerio y asirio.

En este museo destacan principalmente dos colecciones realmente excepcionales:

  • Por una parte, la de las extraordinarias esculturas y relieves de los palacios neoasirios de Nimrud y Nínive; 
  • y por otra parte algunos de los tesoros sumerios pertenecientes a los magníficos ajuares de las tumbas del Cementerio Real de Ur

En el caso del Palacio Noroeste de Nimrud, se muestran los magníficos relieves de las salas del rey Asurnasirpal II, así como cuatro gigantescos lamassus o alados. También procedentes de Nimrud, se muestran los relieves del palacio de Tiglat Pileser III.

Por su parte, en el caso del palacio de Nínive, en las salas de este museo se pueden contemplar numerosos relieves del Palacio de Asurbanipal, entre ellos el banquete; o la famosa cacería de los leones, con la leona herida. Estos relieves son, probablemente, los más bellamente ejecutados de todo el arte asirio.

En relación con el arte asirio, este museo posee una enorme colección, con piezas procedentes principalmente de Nínive, Nimrud, Khorsabad, y Balawat.

En el caso de las Tumbas Reales de Ur, se muestran en él collares de cuentas y metales preciosos, el Estandarte Real de Ur, la reconstrucción del magnífico tocado de Puabi (compuesto por un tocado de oro muy elaborado y numerosos collares y enormes pendientes de oro), el Arpa de Puabi y el Carnero de Ur.

Se exhiben, además, procedentes de la misma necrópolis, cuencos de diversos materiales, algunos de los collares de las mujeres sacrificadas en la Gran Fosa de la Muerte, dagas, cilindro-sellos, el Juego Real de Ur, peinetas, fíbulas, etc.

Carnero de Ur. Fuente: Wikimedia Commons


También se exhibe una reproducción del casco de Meskalamdug, que permite conocer bien cómo era el original, desaparecido en los saqueos de Irak.

Además de estas obras, también se pueden contemplar en este museo otras de enorme interés, como la Placa Votiva de Ur, varias estatuas de Gudea, cilindro-sellos de diversas épocas, la Estatua de Asurnasirpal II, el Obelisco negro de Salmanassar, el Tributo de Jehu a Salmanassar, las puertas de Balawat, o uno de los leones de la Vía de las Procesiones de Babilonia.

Museo de Pérgamo (Berlín)

Sin duda, uno de los museos más espectaculares en los que se puede contemplar hoy en día el arte mesopotámico es en el Museo de Pérgamo, en la Isla de los Museos de Berlín. 

En él se halla la Puerta de Ishtar, cuyos magníficos ladrillos vidriados fueron hallados en la antigua Babilonia en 1902 y llevados a Alemania. Allí se reconstruyó, y es una de las piezas estrella del Museo. En él se puede contemplar, asimismo, un panel de la sala del trono del rey Nabucodonosor II.

Puerta de Ishtar en el Museo de Pérgamo. Fuente: Museo de Pérgamo

También están en este museo una parte de la fachada decorada con mosaicos del templo dedicado a Inanna en el nivel IV de Uruk (sumerio, hacia 3000 a.C.).

Este museo cuenta además con un área dedicada al Arte Asirio, en la que se pueden contemplar dos grandes toros alados (lamassu) procedentes del palacio de Asurnasirpal II en Nimrud (período neoasirio, 883–859 a.C.), y distintos relieves procedentes del palacio de Senaquerib en Nínive.

Tanto la Puerta de Ishtar como la avenida ceremonial que conducía a ella y el salón del trono de Nabucodonosor II, todos ellos reconstruidos en el interior del museo, se encuentran en un estado de conservación bastante bueno. Otra cuestión es la fidelidad histórica a la hora de la reconstrucción y la disposición de las obras, que sería algo más discutible (alrededor de otras obras reconstruidas en él, como el Altar de Pérgamo o la Puerta del Mercado de Mileto, hubo bastante polémica).

Penn Museum (Museo de Pensilvania)

Este Museo abrió sus puertas en 1887, para albergar los hallazgos de la primera excavación arqueológica estadounidense en Mesopotamia, en concreto en la ciudad sumeria de Nippur (Irak), y desde entonces participó en numerosas investigaciones en la zona, pasando a formar parte del Museo muchos de sus hallazgos.

Entre sus salas está la Galería del Próximo Oriente, en la que se muestran algunos de los más bellos objetos hallados en las Tumbas Reales de Ur: uno de los Carneros de Ur, una de las arpas, el tocado de Puabi (con una peineta de oro, collares con cuentas y piezas de oro que representan pequeñas hojas y frutas, gruesos pendientes de oro en forma de aro, brazaletes); una cabeza de leona de plata, varias guirnaldas adornadas con finísimas hojas de oro que portaban las jóvenes sacrificadas en la tumba PG 1237, un huevo de avestruz recubierto de oro e incrustaciones, dagas de oro, cilindro-sellos, recipientes de distintos materiales, pulseras, pendientes, anillos, un juego de tablero hecho de conchas y lapislázuli, etc. 

La colección de la Necrópolis de Ur que posee este museo es realmente fascinante, probablemente a la altura de la que alberga el Museo Británico.

Tocado de Puabi. Fuente: Twitter del Penn Museum

Además hay otras piezas muy interesantes, como un fragmento de una estela sumeria de Ur-Nammu; el relieve de un genio alado neoasirio, procedente del Palacio de Senaquerib en Nimrud; y tablillas cuneiformes.

Museo del Louvre (París)

El Louvre creó un nuevo departamento específico de Antigüedades Orientales en 1881, y a partir de entonces fue recibiendo obras de las excavaciones que financiaba en Mesopotamia. De este modo, acabaron aquí buena parte de los descubrimientos que el famoso Paul Emile Botta había enviado a París a partir de 1846, procedentes del yacimiento asirio de Khorsabad. Y con los años se fueron sumando numerosas piezas procedentes de distintos lugares, como Nínive, o los procedentes de las excavaciones del yacimiento sumerio de Tello.

El Louvre exhibe una de las mejores colecciones de arte asirio del mundo, procedente en su mayor parte de Khorsabad. En ella, entre otras piezas, se muestran varios lamassu, relieves, un Héroe del León del palacio de Sargón II en Dur Sharrukin, o la estatuilla de Pazuzu.

Lamassus en el Museo del Louvre. Fuente: Louvre

Otras piezas destacables son las estelas acadias de Sargón, Manishtushu y Naram-Sin; y varias piezas clave sumerias y neosumerias, como el Intendente Ebih Il de Mari, el Vaso de plata de Enmetena, estatuas de Gudea, o el Toro Androcéfalo de Girsu.

Por su parte, en cuanto al arte babilonio, destaca por encima de todo el magnífico Código de Hammurabi.

Museos en Oriente Próximo

En cuanto a los Museos iraquíes, hay que decir que algunos de ellos volvieron a abrir en los últimos años, después de haber estado cerrados durante un período muy largo de tiempo debido a la guerra y los saqueos. Es el caso del Museo de Nasiriya o del de Bagdad.

El Museo de Mosul, cuya colección fue saqueada y destruida por el Estado Islámico en 2015, lleva en obras desde 2018 para la restauración y posterior reapertura del edificio, en colaboración con ALIPH, el Louvre, y el Smithsonian. Pero por el momento aún no ha podido reabrir.

Las principales colecciones de arte mesopotámico se pueden contemplar en estos museos:

Museo Nacional de Irak en Bagdad

Este museo tiene una de las mejores colecciones del mundo de arte mesopotámico, por coincidir una buena parte del territorio de Mesopotamia con el del actual Irak y, por tanto, haber sido halladas en territorio iraquí las piezas que alberga.

Después de su saqueo en 2003, en el que fueron robadas unas 15.000 piezas, el museo cerró durante años, hasta su reapertura en 2009. Volvió a cerrar en 2019, y reabrió en abril de 2022. 

La conocida como Lira del Toro o Lira dorada de Ur, por estar hecha de oro la cabeza del toro, había permanecido en este museo desde su descubrimiento. En el citado saqueo quedó prácticamente destruida, aunque posteriormente se recuperó la cabeza y se hizo una reconstrucción de la pieza completa. El original, sin embargo, quedó en muy malas condiciones.

Muchas de las piezas robadas fueron recuperadas en los años siguientes; muchas de ellas habían entrado en los circuitos del mercado negro, y aparecieron en el extranjero, la mayor parte en EEUU.

Así, en los años posteriores al saqueo pudieron ser recuperadas más de 17.000 piezas robadas, entre ellas algunas de las más valiosas, como el Vaso Sagrado de Warka, la Dama de Warka (ambos sumerios, de la Época de Uruk), la estatua del rey Entemena (también sumerio, de época Dinástica Arcaica), o la estatua de Bassetki (Época acadia). Algunas piezas que se creyeron perdidas en un primer momento, como la célebre Cabeza de Naram-Sin, habían sido guardadas en unas cámaras del sótano y se salvaron del pillaje. Sin embargo, hay miles de piezas que continúan perdidas, como el ya citado Casco de Meskalamdug.

Dama de Warka. Fuente: Wikimedia Commons

Además de las piezas ya citadas, este museo alberga otras como las estatuas de Tell Asmar, una Cabeza de mujer de Nimrud, relieves y lamassus neoasirios, o el Erizo de cerámica de la misma época.

Museos de Siria

Por suerte, en los museos de Siria hubo tiempo de trasladar la mayor parte de las colecciones para que no resultaran dañadas durante la guerra. Se diseñaron planes de protección, y en 2012 las colecciones se empaquetaron y se llevaron a lugares secretos donde pudieran estar protegidas. Sólo las piezas demasiado grandes permanecieron en los museos, resguardadas parcialmente tras sacos de arena y otras protecciones.

Museo de Alepo en 2012. Fuente: Kanjou, Y.

En Siria las piezas artísticas de la antigua Mesopotamia, mucho más escasas que las que alberga Irak, se encuentran repartidas principalmente entre los museos de Damasco y Alepo. El Museo de Damasco, cerrado por la guerra y reabierto parcialmente en 2018, exhibe piezas como la Sacerdotisa del templo de Ninni-zaza de Mari.

Por su parte, la Diosa de Mari con el Vaso Manante está en el Museo de Alepo, que alberga también otras figuras procedentes de Mari, y algunas piezas asirias.

La mayor parte de las tablillas halladas en Mari y las pinturas murales del Palacio de Zimri-Lim se conservan en el Museo de Deir-ez-Zor.

Situación actual y opciones adicionales

Pese a que los museos situados en Irak y Siria estén empezando a recobrar la normalidad, no obstante hay que señalar que por el momento viajar a ambos países sigue estando totalmente desaconsejado, puesto que, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, no hay ninguna zona sin riesgo en sus territorios.

Es interesante añadir, también, que algunos de los museos citados anteriormente cuentan con colecciones online, en las que se puede hacer búsquedas y ver la información de las distintas piezas, así como fotografías de las mismas de alta calidad. Algunos de ellos cuentan, incluso, con visitas virtuales o páginas específicas muy completas sobre algunas de sus exposiciones, que ayudan a comprender la realidad histórica de las culturas que crearon las magníficas piezas que exponen en sus salas.

Louvre: Viaje por el Palacio de Sargón II

Museo Británico: Exposición sobre Asurbanipal (en inglés)

Visita virtual Museo de Pérgamo 

El Museo del Louvre, el Museo Británico y el Penn Museum cuentan además con colecciones online por las que se puede navegar para conocer más datos sobre cada pieza:

Museo del Louvre

Museo Británico

Penn Museum

El Museo de Pérgamo cuenta también con un buscador que permite navegar por su colección online y ver las características de cada pieza, pero por el momento esta herramienta está disponible sólo en alemán. 

Existe, también, un proyecto conjunto del Museo Británico y el Museo de Pennsilvania para dar a conocer los hallazgos realizados en Ur, con una página web muy útil para recabar información sobre los objetos hallados en las excavaciones, ver fotografías de las distintas campañas, etc.: Ur Online.  

Un soplo de optimismo

Pese al panorama desolador que reflejamos al inicio de este artículo, no todo es negativo en la actualidad para los yacimientos situados en Mesopotamia. Por una parte, pese a la destrucción de ISIS, se están volviendo a restaurar y reconstruir en la medida de lo posible algunas de las antiguas ciudades. Además, algunos de los yacimientos eran muy grandes y tenían aún amplias áreas sin excavar, que en algunos casos quedaron intactas.

Por último, hay que señalar que se siguen realizando descubrimientos de gran relevancia en la zona de Mesopotamia. Ahora que empieza a estar más calmada la situación en Irak, y relativamente también en Siria, han empezado a reactivarse algunas campañas arqueológicas y a emprenderse otras nuevas, además de las reconstrucciones que se están haciendo para tratar de revertir el daño ocasionado por las destrucciones del ISIS. Esto ha dado lugar a nuevos hallazgos, como el reciente descubrimiento en Nínive, al reconstruir una de las puertas, de antiguos relieves posiblemente procedentes del antiguo palacio de Senaquerib, que fueron reutilizados ya en su época en la puerta de Mashki. 

Seguramente, con el paso de los años seguirán produciéndose nuevos descubrimientos que nos permitirán conocer nuevas muestras del extraordinario esplendor artístico alcanzado por estos pueblos.


Bibliografía:

Lara Peinado, F. (1989). El arte de Mesopotamia. Colección Historia del Arte, Historia 16.

Tobalina, E. [Raíces de Europa] (17-1-2020). Las Puertas de Ishtar de Babilonia, maravilla del nuevo imperio babilónico [Vídeo]. Youtube.


Otras referencias:

Pérdida de obras asirias en 1855:
https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-antigua/20211126/7885823/maldicion-arqueologia-asiria.html 

Destrucción por parte de de ISIS:
https://www.nationalgeographic.com/history/article/150901-isis-destruction-looting-ancient-sites-iraq-syria-archaeology

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nimrud-antigua-capital-asiria-se-encuentra-hecha-pedazos_10913

Museo de Mosul: https://www.aliph-foundation.org/en/projects/the-mosul-museum

Museo Británico: https://www.britishmuseum.org/collection

Museo de Pérgamo: https://www.museumsportal-berlin.de/es/museos/pergamonmuseum/

https://recherche.smb.museum/?language=de&limit=15&controls=none

Museo de Pensilvania: https://www.penn.museum/collections/

Museo del Louvre: https://collections.louvre.fr/ 

Museo de Nacional de Irak:

https://www.theguardian.com/artanddesign/2006/jan/19/heritage.iraq 

https://www.reuters.com/article/espectaculos-irak-artefactos-idLTASIE68702D20100908 

https://www.al-monitor.com/originals/2022/04/iraq-reopens-national-museum-after-thousands-smuggled-artifacts-return 

Museos de Siria:

https://www.smithsonianmag.com/smart-news/forced-close-civil-war-national-museum-damascus-re-opens-its-doors-180970652/

Kanjou, Y. Protection Strategies and the National Museum of Aleppo in Times of Conflict 9th ICAANE, Basel 2014, Vol. 1, 465–475: https://www.researchgate.net/figure/The-protection-procedure-of-the-large-stela-from-Tell-Ahmar-at-the-Aleppo-Museum_fig3_303663202 

Deir-ez-Zor: https://cdli.ucla.edu/collections/syria/deir_en.html 

Museo de Damasco:

Yacimientos de Khini y Faida: https://www.abc.es/cultura/abci-descubren-irak-doce-bajorrelieves-monumentales-reyes-asirios-202110291032_noticia.html 

Últimos hallazgos en Nínive: https://www.abc.es/cultura/salen-monumentales-relieves-ninive-antigua-capital-asiria-20221020123527-ga.html

El patrimonio artístico mesopotámico en la actualidad

En los artículos anteriores hemos hecho un pequeño recorrido por algunos de los aspectos más interesantes del arte de la antigua Mesopotamia...